Placer Vs. Plenitud

Nuestro corazón no va a descansar hasta encontrar la plenitud, no descansará hasta tener una satisfacción plena y duradera, por eso corre tras el placer una y otra vez.

Juan Amaya

Conferencista, Cantante y Youtuber

Las hormonas juegan un rol fundamental en el estado de ánimo de las personas, y de hecho existe un grupo de hormonas llamadas las ´´hormonas de la felicidad“ que son aquellas responsables de hacernos sentir placer. En ese sentido, de alguna manera siempre se ha identificado al placer con la felicidad, en otras palabras: si tenemos placer tenemos felicidad, y mientras más placeres tenemos, más felices seremos. 

Hace algunos 10 años yo tenía este tipo de pensamiento de encontrar siempre la felicidad en ´´los placeres de la vida“, pero la verdad es que no todos los placeres son saludables o responsables, y por supuesto que a veces nos dejan un sabor contrario a la felicidad al día siguiente. Si eres de las personas que ha vivido a rienda suelta, sabes perfectamente de lo que estoy hablando. 

Hoy día mi mentalidad ha cambiado como un giro de 180º, porque he aprendido que hay otro plano, hay otra dimensión, existe una alternativa maravillosa de encontrar la verdadera felicidad y más que felicidad me gusta definirlo como ´´plenitud“. Hoy sé que el placer es momentáneo y la plenitud es una totalidad. Todo placer tiene un comienzo y tiene un final, siempre habrá unas vacaciones que se acaban, una fiesta que se acaba, o un encuentro que termina. Mientras que la plenitud es un todo.

En la Biblia hay demasiadas historias fascinantes, una de mis favoritas es sobre un encuentro que tuvo Jesús con una mujer de una región llamada Samaria. Dicha mujer, era quizás como muchos de nosotros, la cual tenía una vida que iba de placer en placer y un historial de unas 5 relaciones pasadas pero que de alguna manera nada de esto le brindaba la satisfacción plena o verdadera felicidad que todos los seres humanos buscamos. Aunque la Biblia no revela muchos detalles de esta mujer, si cuenta lo que ella estaba haciendo cuando Jesús tuvo un acercamiento hacia ella. Esta mujer estaba en un pozo buscando agua cuando aquel carpintero judío interrumpe su actividad alegando que Él tiene un agua viva mucho mejor que la de ese tan reconocido pozo, ella sorprendida le pide que le muestre la ruta para conseguir esa agua, pero Jesús le da una gran enseñanza haciéndole saber que Él mismo era esa agua de vida (metafóricamente hablando) y que aquel que bebiere de Él no tendrá sed jamás, porque sería como tener una fuente inagotable en su interior. Al parecer la oferta de Jesús no era saciar la sed física y temporal, sino la sed espiritual y eterna. No era placer, era plenitud. 

Nuestro corazón no va a descansar hasta encontrar la plenitud, no descansará hasta tener una satisfacción plena y duradera, por eso corre tras el placer una y otra vez. Una de las maneras en la que la Biblia describe a Jesucristo el hijo de Dios es esta: ´´aquel que lo llena todo y en todo“, ¡Wow, me encanta! me encanta esa manera de describir la suficiencia absoluta del amor, paz, seguridad, etc. que solamente Jesús nos ofrece. Realmente lo que de verdad importa en esta vida es infinito, y proviene de Dios, todo lo verdaderamente bueno proviene de Él. Cuando creemos esta profunda verdad y la incrustamos en nuestro corazón, exactamente allí es cuando nuestra vida comienza a ser transformada y ya no se hace necesario correr detrás de cada placer porque hemos encontrado algo mucho mejor: plenitud.